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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: 2009

Noches de boda

Evidentemente este mensaje no corresponde por fecha pero son cosas del traslado de un sitio a otro. Que el maquillaje no apague tu risa, que el equipaje no lastre tus alas, que el calendario no venga con prisas, que el diccionario detenga las balas. Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel. Sabina lo canta mejor...

Montero, los Pelayo y el amor

Hace unos años apareció en el País este artículo de Rosa Montero que, sirviéndose de la anécdota de los Pelayo, esa gran familia especializada en hacer saltar la banca de los casinos de medio mundo, acaba hablando de aquello que a veces hemos sospechado un poco todos: el amor no es más que el resultado de una puta y jodida casualidad. Baja el artículo aquí

La soledad de los amantes

Norbert Elías decía en su libro La soledad de los moribundos que, de entre las muchas criaturas sobre la tierra, sólo para los hombres es morir un problema. Podría haber añadido que también sólo para los hombres es amar un problema. Nunca tal mentira ha ocupado tanto espacio en nuestro imaginario. Imaginario dubitativo, no obstante. Querer y desear no querer al mismo tiempo, anhelar poseer y pretender no ser poseído. Y sin embargo, un rato cada día...

Negras noches

La noche en la que nos conocimos, o aquella de hace ya miles de años en que nos pusimos a mirar las estrellas en el cementerio, o la que nos dio por ocupar el elefante del parque, la noche en que nos pusimos malos, aquella otra en que nos pusimos malísimos, la noche que triunfamos, la que me dijiste te quiero, la que destrozábamos cosas, la que nos pasamos deambulando por las calles de la oscura Barcelona, la inútil, la aburrida, la calurosa, la divertida, aquella en la que no dejaban de aparecer amigos, aquella en la que no vino ni Dios, aquella en la que nos querían pegar, la que pegamos, la que intentamos ligar, la que ligamos, la que follamos hasta caer rendidos, la noche que recordamos siempre, la otra olvidada sin pena ni gloria, las noches perdidas en los bares... noches, en fin.

Jarmusch et Farkas

Voici un petit hommage au maître, selon mon vieux ami Istvan (vieux car il est plus âgé que moi, pas pour le temps qu’on se connaît). Il m'a ensorcelé : je ne pourrai plus arrêter jusqu’à avoir vu tous les films du maître. Le chemin continue.